lunes, 3 de agosto de 2020

Viaje por África y Asia (II) - 2020

En esta entrada subimos la segunda parte del relato de José Mari sobre el viaje de meses que realizó junto a Susana. Las fotos enriquecen y colorean el texto redondeándolo y aun no sobrando ninguna, a mi parecer, no pasaría nada si no las hubiera. Tiene fuerza descriptiva no sólo para contarnos lo que vivieron sino  para meternos en su periplo y hasta invitarnos a realizarlo. Ha sido un placer leerlo y es por esto que habiéndolo redactado para nuestra newsletter “De Capazo” que se hace para componentes activos o no, casi era obligado abrirlo por lo menos a toda la gente que nos sigue. Si las circunstancias no les permitieron finalizar lo proyectado, seguramente lo podrán acabar cuando esto pase. Me produce sentimientos encontrados, pues deseando cumplan sus deseos, eso los alejará un tiempo de nosotros y perderemos sus aportaciones al Grupo y el no contar con sus ideas, trabajos y compañía. Apreciad la sensibilidad y disfrutad.

             Álvaro

Vuelta a la Tribu (2)

La India, nuestra siguiente parada, es además de un continente propio, casi otro planeta. Bombay nos mostró su pasado colonial, Kerala nos regaló la mejor cara de India, verde, húmeda, rural y tranquila. Goa fue un oasis de playas y palmeras que nos emborrachó de mar y de paz. La frenética Delhi nos abrió las puertas de la historia, el Rajastán nos enseñó el corazón del país y su glorioso pasado.
 

Varanasi fue nuestro particular y fascinante cruce de la laguna Estigia. Un viaje a otra forma de vivir la muerte, y por tanto, a otra forma de entender la vida.

Gath de cremaciones en Benarés, Uttar Pradesh (India)

Todo lo coronó el Taj Mahal, esa "lágrima en la mejilla de la eternidad" cuyo brillo nunca olvidaremos. La construcción más hermosa que hemos contemplado.

Sri Lanka, la inesperada Ceilán, nos abrió las puertas del budismo y nos tomamos al pie de la letra su mantra: "Alégrate, porque todo lugar es aquí, y todo momento es ahora".

Escalamos la roca de Pidurangala y disfrutamos de la selva y de la imponente Sigiriya hasta que el monzón (¡eso sí que es llover!) nos obligó a escapar de la montaña.

Rostros de la India

Mientras en Jaca cantabais villancicos, nosotros pasamos una Navidad diferente, nadando entre tortugas marinas en la costa sur de Sri Lanka.

Pescadores “zancudos” en la costa de Unawatuna (Sri Lanka)

Vietnam nos enseñó sus cicatrices de guerra, todavía muy presentes en una sociedad que las asume sin rencor. Nos conquistó Hoi An, tan bella sin proponérselo, y nos atrapó Hué con su historia repleta de emperadores y doncellas.

En Sapa nos llenamos de barro, de frío y de humedad. Pero nuestros ojos se llenaron de arrozales, cascadas y de las sonrisas de unos pueblos que viven sin reloj ni calendario. Que viven como han vivido siempre, orgullosos de su identidad y de sus diferencias.

Jóvenes de las etnias Hmong y Hmong Verdes en los valles de Sapa (Vietnam)

Myanmar fue nuestra mejor sorpresa. Hemos girado y girado alrededor de la pagoda Swedagon, el Vaticano del Budismo, con sus toneladas de Oro y piedras preciosas y sus inquebrantables fieles. Que se congregan a cientos cada tarde.

Pagoda Shwedagon. La estupa tiene 100 m de altura y está cubierta de oro, Rangún (Myanmar)

Hemos cruzado a pie las colinas de las tribus Shan y hemos disfrutado de un mundo pleno de inocente autenticidad y que no recela de mostrarla.

Terminando la faena en las montañas de los Shan (Myanmar)

Las maravillosas ruinas de Bagan, el principal reclamo turístico de la (todavía) poco turística Myanmar, merecen un puesto de honor en el disputado ranking de maravillas de mundo. Con sus 5000 templos esparcidos junto al rio Irrawaddy, y descrita por Marco Polo en el siglo XIII como “una ensoñación, un espejismo de templos de oro y plata, un lugar mágico y deslumbrante”, Bagan es una joya que hay que disfrutar.

Joven monje budista en las ruinas de Bagan (Myanmar)

En Tailandia regresamos al siglo XXI. Disfrutamos en Bangkok de sus palacios y templos, sus canales y mercados y sus altísimos rascacielos de acero y cristal. Las playas de Krabi y Koh Chang nos han enseñado nuevos tonos de azul en unas aguas de ensueño, y de blanco, en una arena donde brilla el coral. Aunque por primera vez en este viaje, nos hicieron sentir más turistas que viajeros.

En el norte nos atiborramos de coloridos templos y ruinas magníficas, que no destacan más por pura acumulación, y que nos ayudaron a prepararnos para lo que nos esperaba en Camboya.

Izquierda: Ruinas de Sukhotai. Derecha: Templo Blanco de Chiang Rai (Tailandia)

El tesoro del Sudeste asiático se llama Ang Kor. Recorrimos durante una semana sus templos, ciudadelas y palacios que nos impresionaron más que ningún otro lugar del continente. Una misteriosa civilización perdida de la que quedan como testimonio estas fantásticas ruinas, repletas de sonrisas tan misteriosas como la de “la mona Lisa”.

Arriba: El Templo principal, Ang Kor Wat. Abajo, rostros tallados en el Templo de Bayon, Siem Riep (Camboya)

En Laos navegamos el río Mekong, nos bañamos en sus cascadas y lagunas, perdimos el tiempo "descansado de viajar" en la hermosa Luang Prabang y exploramos cuevas y escalamos montañas en la sorprendente Vang Vieng, sin pensar que todo cambiaría de golpe. Y que ese virus que hace meses conmocionaba la enorme China, estaba extendiéndose deprisa en Europa.

Volvemos a casa felices por haber disfrutado esta experiencia durante 6 meses. Convencidos de que lo más bello de la Tierra es, sin duda, su diversidad. Esto nos convence de que proteger, enseñar y disfrutar de nuestra cultura es una de las más nobles empresas que se pueden realizar en este tiempo.

El Mundo se enfrenta al tan nombrado “choque de civilizaciones”, que se acaba traduciendo en un constante enfrentamiento global, y paradójicamente, en una imparable globalización que está acabando con la cultura de miles de tribus a lo largo y ancho del planeta.

Pero hay una alternativa, la que entiende al Mundo entero como una gran civilización, dentro de la que puede florecer la cultura de miles de pueblos. En la que no es necesario perder lenguas, costumbres, técnicas, ritos o artes para parecerse al resto. Donde ser diferentes, se valora como lo que realmente es: Una extraordinaria riqueza.

Hemos podido disfrutar en África, de la cultura antiquísima de Himbas, Hereros, Zulúes o Bosquimanos. Pueblos que cantan, bailan o cuentan historias para ellos, no para un público. Tan sencillos que ni siquiera necesitan una melodía para ejecutar un baile, ¡el ritmo es más que suficiente!

En la fantástica India asistimos al teatro Kathakali, donde el espectáculo comienza asistiendo al complicadísimo maquillaje y vestuario de los actores, que no dirán ni una palabra durante toda la representación

Actores del teatro Kathakali en Fort Kochi, Kerala (India)

En Vietnam, las artes son tan refinadas que asistir a un espectáculo sencillo de marionetas de agua, se convierte en una experiencia cautivadora, trasladada desde los inundados campos de arroz que cubren el país, hasta los recargados teatros de Hanoi o Saigón.

Tal vez, solo tal vez, el pasado pueda ayudarnos a crear un mejor futuro. Tal vez consigamos bajar nuestro folclore de los escenarios y devolverlo a las plazas. Tal vez consigamos cantar sin vergüenza, y enseñar a otros a hacerlo.

Puede que les estemos enseñando mucho más que a bailar o a cantar.

Todos los que leéis este texto, tenéis la enorme fortuna de pertenecer al grupo folklórico Alto Aragón de Jaca. De formar parte de un colectivo que conoce sus raíces, las valora y las reivindica. Todos, necesitamos formar parte de algo más grande que nosotros mismos. Todos, en cualquier lugar del mundo, necesitamos una tribu.

 

José Mari Palacio Albertín

viernes, 31 de julio de 2020

Viaje por África y Asia (I) - 2020


Reprodujimos a final de abril un artículo que había publicado el Diario del Alto Aragón donde se citaba el viaje de José Mari y Susana. Ahí mostrábamos la esperanza de que cambiaran las circunstancias para compartir tiempo y vivencias. Sigue siendo difícil coincidir físicamente, pero José Mari nos lo ha puesto fácil escribiendo un artículo que se ha publicado en nuestra newsletter “De Capazo” y que reproducimos aquí. Lógicamente tantos días, kilómetros y paisajes no se pueden contar en cuatro líneas, por lo que lo publicaremos en dos entradas. Aquí dejo la primera parte para que lo disfrutéis.

             Álvaro

Vuelta a la Tribu

 Ninguno de los dos somos unos desarraigados deseosos de perder de vista su realidad. No queríamos escapar de ese sitio tan horroroso que los “coach” y mentores llaman desde hace un tiempo “zona de confort” y que para nosotros es el hogar, la familia y los amigos. Más importante que salir de la “zona de confort”, es tener un lugar al que quieras regresar. Eso es lo que verdaderamente te impulsará a seguir adelante. Y nosotros lo tenemos.

Pero también teníamos un deseo. Un proverbio swahili dice que “donde hay un deseo, siempre hay un camino”. Sabíamos que casi todo se arregla después de darle al “OFF”, y eso es lo que hemos buscado con este viaje. Hemos puesto en pausa nuestro Mundo (aunque una de las mejores lecciones es que sigue girando, exactamente a la misma velocidad, sin ti) y nos hemos lanzado a conocer otros. Muchos otros.

No os aburriré con los preparativos para un viaje como este, comenzaré donde comenzó todo. En el aeropuerto de Madrid, cargados con dos mochilas de 8 y 10 kilos y con muchísima ilusión, dudas, emoción, miedo. Volamos a Ciudad del Cabo, al lugar donde Mandela dijo que: valiente no es quien no tiene miedo, sino quien lo conquista. Dispuestos, precisamente, a conquistar esos miedos.

Pasamos 40 días recorriendo casi 7000 km. del África austral, con un coche de alquiler y una tienda de campaña minúscula.

Carretera Nacional en Namibia

Nuestra primera parada fue la hermosísima costa de Sudáfrica con sus fynbos en flor, sus pingüinos, ballenas y el Cabo. Uno de los confines del Mundo con más poesía. El punto donde se mezclan las aguas del Índico y el Atlántico creando una explosión de vida sin igual, dentro y fuera del agua.

Izquierda: Pingüinos en la Península del Cabo. Derecha: paseo costero de Hermanus (Sudáfrica)

En cuanto te alejas del mar, África se vuelve más y más dura, primero el inmenso Kalahari y después el Namib. El desierto más antiguo de la Tierra es uno de los paisajes más fascinantes que hemos visto. Enormes dunas rojas, valles blancos, profundas gargantas y al final, el mar. Siempre el mar.

Valle de Deadvlei, desierto del Namib (Namibia)

La costa de los esqueletos, un nombre perfectamente escogido, es una tormenta continua de olas y viento plagada de restos de naufragios. Pero también es refugio de enormes colonias de flamencos, focas y lobos marinos.

De nuevo en el desierto llegamos a las montañas de Spitzkoppe, otro de esos extraños paisajes que luce Namibia. Un país con dos millones de habitantes y una densidad de población tan baja que es complicado encontrarte con algún coche en la carretera.

Visitar a las tribus himba del norte de Namibia es una experiencia alucinante. Un fósil etnológico con un idioma tan antiguo como el hombre, a base de chasquidos y que requiere que se extraigan las palas (en un ritual al cumplir 10 años) para poder pronunciarlo correctamente. Los himba viven en el desierto, en pequeñas aldeas de chozas de adobe situadas alrededor de un corral, para proteger sus ovejas de leones, leopardos, hienas…

Son un pueblo vital y alegre, generoso con quien los visita. Viven en la pobreza más básica, en todas partes el mundo rural soporta mucho mejor la miseria que las ciudades. En este caso, hasta el punto de resultar pintoresco, más que triste.

Aunque a estas alturas ya habíamos visto elefantes y jirafas desde la carretera, comenzábamos nuestra experiencia con los safaris. Visitamos por libre los Parque Nacionales de Etosha y Mahango en Namibia, a la vez que cruzábamos la franja del Caprivi, una de esas rarezas geopolíticas que los europeos pintamos en las fronteras de África.

En Zimbabue nos asomamos a escuchar las “Mosi oa tunya” (El humo que truena), las cascadas más hermosas de África, que el famoso misionero David Livingstone rebautizó “Victoria” en honor a la reina de Inglaterra.

Cruzamos Botswana hacia el sur, el país más salvaje que hemos visitado, con una política faunística de “cero vallas” que se ha demostrado muy positiva para la población de elefantes o leones.

El Parque Nacional de Chobe, es el hogar de la mayor población de elefantes en toda África. Una explosión de vida, que estalla cada atardecer, a la orilla del rio Chobe.

Cuando pensábamos que ya no encontraríamos un paisaje que nos sorprendiese, llegamos al delta del Okawango, un inmenso rio que se deshace en mitad del desierto, formando un enorme pantano plagado de islas. Es como asomarse a la Tierra antes del hombre. Un paraíso de naturaleza salvaje y pura.

Regresamos a Sudáfrica y cruzamos el bosque húmedo de las montañas del dragón (los Drakensberg), justo antes de adentrarnos en el imponente Parque Kruguer. Solo os dejaré unas fotos…

Escribió Moravia que "África es el mayor monumento que la Naturaleza se ha hecho a sí misma" y hemos comprobado la certeza de esta afirmación.

José Mari Palacio Albertín

jueves, 16 de julio de 2020

Semana cultural en Biescas - 2020


Miércoles de Cecina abre los conciertos a la Luz de la Luna en Biescas

 

La localidad ha preparado una amplia

 programación para las próximas semanas




MERCEDES PORTELLA               16/07/2020


BIESCAS.- Biescas ha preparado una amplia programación cultural para las próximas semanas, los Conciertos a la Luz de la Luna y las Noches Mágicas, enmarcadas en el ciclo "Noches Mágicas y Musicales en la Tierra de Biescas", y la Semana cultural que este año tiene como protagonista los cortometrajes. "Este año nos daba un poco de respeto organizar según qué actividades y estas que presentamos las hemos adaptado a las circunstancias que estamos teniendo. Queremos que la gente entienda que los aforos serán limitados, y todos tendrán que venir con mascarilla", dice la alcaldesa.

Los conciertos se venían celebrando en distintos rincones de Biescas, "pero este año con el tema del aforo no podíamos hacer eso, y los hemos concentrado en la plaza de la Torraza porque es amplia, el sonido es espectacular, y como hay una pequeña calle antes de llegar a la plaza ahí podemos controlar el aforo. Todos van a ser aquí salvo el del día 23 de agosto, que será en el barrio de la Peña con la Agrupación Musical Santa Elena de Biescas".

Tendrán lugar los domingos a las nueve de la noche y comienzan el próximo día 19 con Miércoles de Cecina. "Es un tipo de música que gusta mucho y pensamos que va a quedar muy bien en esta plaza". El día 26 estará Surija Trío con la presentación de su trabajo Océanos. El 2 de agosto Los Pies del Gato "ofrecerán Música para el Alma, el 23 como todos los años y muy merecido, tendremos el concierto del grupo Santa Elena de Biescas. Han estado trabajando durante todo el confinamiento preparando temas que tienen muchas ganas de presentar. Y terminaremos el 30, en la plaza de la Torraza, con el dúo Alex y Albert, que presentarán Carolina Reaper, un trabajo de música pop".

Diario del Alto Aragón - Jueves 16 de Julio de 2020


lunes, 29 de junio de 2020

Folklore de Sallent - 2020


     Los componentes del Grupo Folklórico “Alto Aragón” de Jaca somos de Jaca y de muchas otras localidades de la zona. Entre otros lugares, tenemos la suerte de contar con miembros en Sallent de Gállego, en el Valle de Tena. Uno de ellos, Miguel Val, aporta este interesante artículo que da así una pincelada sobre lo que hay en el lugar. También nos muestra que lo que hacemos en el escenario, tiene su análisis y estudio.

     Álvaro

Bolero de Sallent

Día festivo en Sallent (foto: P. Gastón)

El bolero es un género musical que nació en España a finales de mil setecientos. En la geografía aragonesa tuvo una gran difusión, por lo que es fácil poder encontrarlo en distintos pueblos. En general, el bolero se considera una danza ceremonial, presentando en Aragón una gran variedad y riqueza. En nuestras montañas del Pirineo, sin duda, el que mayor fama ha alcanzado ha sido el recogido en la Villa de Sallent, de estilo cortesano y fino.


El bolero no podía faltar en esas numerosas verbenas que se organizaban en los barrios de Sallent durante los meses de verano. Aún hoy la gente más mayor del pueblo recuerda cómo se juntaban en alguna plaza: rápidamente comenzaba la música y los jóvenes se entremezclaban con los mayores para aprender. En muchas ocasiones se preparaba melocotón con vino para animar estos momentos lúdicos tras una dura jornada de trabajo.

Arcadio de Larrea ya lo nombra en 1946 dentro de las misiones encargadas por el Instituto Nacional de Folklore. Con la llegada de la Sección Femenina al pueblo, son ellas, como en tantos otros sitios, las que se encargan de investigar preguntando al respecto a la gente más mayor, unificándolo y adaptándolo para su puesta en escena.

Sallentina y sallentino (foto: R. Compairé)

Originalmente no había ninguna letra establecida para acompañar el baile, los sallentinos utilizaban su ingenio improvisando coplas. Destacaba como letrista Pepe de casa El Molinero. Algunas de ellas debieron de gustar en su momento y han perdurado en el tiempo hasta formar parte de la letra que actualmente se emplea, pudiendo ver, por tanto, en nuestros días, una muestra de la diversidad de temas en los que se inspiraban.

Parejas de charla (Foto: R. Compairé)

“Picadillos”, con referencia a la actividad ganadera:

Tu marido y el mío van a Longarés
a buscar cuatro bueyes y ellos tres pares.


Protesta contra los privilegios del clero:

Cuatro frailes franciscos de los más gordos
fueron a beber agua se ahogaron todos.


El festejar de los jóvenes:

Tú te vienes conmigo, y eso es tan cierto
como noventa y nueve y uno son ciento.


Algunos oficios:

La mujer del ferrero parió ayer noche
catorce cerraduras y un picaporte.


Enamorado de estas tierras, Paco “El Maestro” escribió en la segunda mitad del siglo XX una copla que rápidamente fue popularizada:

Mi guitarra morena llora de pena
porque te fuiste lejos del Valle Tena.


En lo que respecta al baile, consta de dos pasos básicos que se van repitiendo a lo largo de la pieza. A partir de ellos se van haciendo distintos desplazamientos y coreografías: filas, corros, cruces entre parejas… Como peculiaridad, las vueltas sobre sí mismo se dan en tres pasos y cuando los cantantes finalizan una copla, cada uno se cruza con su pareja cambiando de fila.


Fermín Arrudi, el Gigante Aragonés, y su familia (foto: A. Arguas)

Con mayor solemnidad se bailaba el día de la fiesta mayor, el 14 de septiembre, cuando los sallentinos lucían sus mejores galas. Los tejidos utilizados variaban según el nivel económico de la familia. Las telas usadas eran rudas y gruesas para hacer frente al frío. El más corriente era el paño. Entre los materiales usados destacan la lana, el lino, la estopa y el algodón.

Las mujeres llevaban faldas de lana con bordados a cadeneta en la parte inferior, cuerpo negro y pañuelos sobre los hombros. El pelo se lo recogían formando lo que posteriormente se ha denominado “castaña o rosca sallentina”, que consisten en una trenza posterior que se divide en dos para formar un círculo. Los hombres vestían con chaleco y calzón oscuro, chaqueta, capa o chupa y sombrero. Los colores de los vestidos variaban poco debido al alto precio del tinte, por ello los tejidos eran pardos o negros, salvo los de lujo.

Sin duda, el Bolero de Sallent es el principal elemento que une a todos los sallentinos hasta tal punto que, sin tener ese carácter oficial, se considera como el himno de esta Villa que es cabeza del Valle de Tena. Pero no podemos finalizar sin recordar que en Sallent, además del Bolero, se ha conservado como propio una jota bailada, una jota de estilo (popularmente conocida como “Las coles”), una mazurca, nueve villancicos y, en el ámbito sacro, tres misas (Solemne, Difuntos y para Adviento y Cuaresma) y otros cantos religiosos de origen gregoriano.

Como curiosidad, aquí tenéis este vídeo del Grupo Folklórico de Sallent de Gállego interpretando el bolero de su localidad en la V Muestra de Folklore Aragonés, en el estadio de La Romareda. Eran las Fiestas del Pilar de 1983
 https://www.youtube.com/watch?v=fzk9_e5pEv0


Grupo Folklórico de Sallent en el XIX Concurso Nacional de Coros y Danzas, 1974 (foto: C. Valero)

Miguel Val Campo

sábado, 9 de mayo de 2020

De Nuevo en Youtube. Jumilla 2019




FNF Ciudad de Jumilla en la web Presenta: SONES DE ESPAÑA 2019
En el canal de Youtube:  FNF Ciudad de Jumilla


Volvemos con los VIERNES MUSICALES, disfrutemos hoy de las actuaciones de los coros y rondallas de
Coros y Danzas Marquesa de Benamejí
Grupo Folklórico Alto Aragón (Jaca)
Asoc. Cultural Semillas del Arte (La Puebla de Montalbán)



Ya comentamos sobre esta actuación en la siguiente entrada de este Blog:

Lo que no sale en la prensa de Jumilla - 2019



sábado, 2 de mayo de 2020

Resumen anual - 2019


CRÓNICA DEL AÑO 2019 DEL GRUPO FOLKLÓRICO ALTO ARAGÓN DE JACA

Como ya es costumbre, realizamos una crónica de lo vivido y acontecido a lo largo del pasado 2019.
En enero nos ilusionó la propuesta de actuar en FITUR, colaborando en la promoción del Festival Folklórico de los Pirineos. No había nevado en todo el invierno y  la nevada caída la noche anterior impide desplazarnos a Madrid. A continuación nos pusimos a preparar la inauguración de la exposición de pintura de Esperanza Altuzarra; evento que esperábamos con ansiedad ya que se basaba en retratos pintados a componentes del Grupo luciendo la indumentaria tradicional.  
Épocas sin excesiva presión de ensayos y actuaciones las hemos aprovechado para realizar talleres internos con el fin de profundizar en aspectos que nos merecían un especial interés: percusión, vestuario, peinados, canto (rondaderas y mayos), paloteao de Sinués y colocación de cachirulos y mantones. Muy interesante la formación interna y los resultados ya los hemos apreciado.
Y también es muy interesante la formación externa. En abril realizamos un taller para los alumnos del colegio Monte Oroel con motivo de su Semana de Aragón. Nos gustó la experiencia y vimos que se podía completar acercando el folklore a los docentes.  Contactamos con el CIFE (Centro de Formación de Profesores) de Sabiñánigo y en noviembre impartimos el  curso “Danzas del folklore aragonés y su aplicación en el aula”. Un total de 24 educadores participaron en las 4 sesiones -10 horas en total- que deserrallaron en el gimnasio del IES Domingo Miral.
Actuar en nuestra zona sigue siendo algo muy especial por lo que supone de contacto directo con las gentes y también se volvió a repetir algo que ya veníamos observando: el año que hay elecciones municipales desciende la demanda de actuaciones en fiestas de los pueblos; este año solo estuvimos en Tramacastilla de Tena. Dentro de la programación musical de la Comarca, actuamos en Salvatierra de Esca. Esta misma institución organizó conciertos navideños en Sigués y Aísa, dentro de su programa “Cheladas y música”. El de villancicos de Jaca lo hicimos el 28 de diciembre en la Iglesia del Carmen, incluido como siempre en la programación cultural de nuestro ayuntamiento.
En abril actuamos muy gustosos en la cena benéfica de la “Asociación Española Contra el Cáncer” (AECC). En diciembre colaboramos con ACOMSEJA en su gala anual.
El 22 de junio organizamos las Jornadas de Folklore Santa Orosia. Esta vez nos acompañó el grupo “Beti Jai Alai Taldea” de Basurto y disfrutamos del folklore vasco de un buen grupo. Nosotros ya habíamos participado en octubre de 2018 en los actos de su 50 aniversario.
Hemos continuado en la línea de mantener e impulsar nuestras tradiciones. El Campeonato de Billas el Domingo de Pascua, que lo debimos aplazar una semana por el mal tiempo. Nuevamente  la  Ronda de los Mayos –en colaboración con la Escuela Municipal de Música- en la noche del 30 de abril. Pero algo muy nuestro es todo lo que gira en torno a Santa Orosia: dances de castañuelas y palos el domingo de la Trinidad y los días de San Juan y de nuestra patrona. En la procesión del Corpus Christi volvió a salir el grupo infantil de danzantes de castañuelas, tradición recuperada en 2017 gracias a la labor de nuestra Escuela de Folklore.
Todos los años asistimos a un festival internacional en el extranjero. El 2 de julio partíamos hacia Rumanía para participar en el Festival Inimilor en Timisoara. Compartimos escenario con grupos de Colombia, Suiza, Georgia, Bulgaria, India, Indonesia, Moldavia, Serbia, Turquía, Hungría y el país anfitrión. Un buen festival que celebraba su 30 edición y en el que estaba Philippe Beaussant, Presidente de CIOFF Mundial y buen amigo del Grupo. Regresábamos el 9 de julio, no sin antes visitar de forma rápida Budapest, desde donde tomábamos el avión de regreso. Una vez más el folklore de nuestra tierra ha sorprendido gratamente en el extranjero.  
Y el 31 de julio comenzaba en Jaca el Festival Folklórico de los Pirineos en su edición número 50. Este año nuestra participación fue intensa: desfiles inaugural y de clausura, acto de bienvenida a los grupos con especial colaboración nuestra, ronda por las calles y actuación en el pabellón, con un nuevo formato y en la línea de innovar en nuestros espectáculos.
Del 10 al 12 de agosto estuvimos en Jumilla, en su Festival Nacional de Folklore. Coincidimos con grupos de Benamejí (Córdoba), Puebla de Montalbán (Toledo) y los murcianos de Mula, Lorca y Jumilla. Días de intenso calor, de buenas actuaciones y de disfrutar.
Por tercera vez hemos participado en los actos de la “Fête de la Blonde D’Aquitaine”. Una interesante jornada festiva que se celebra en Sauveterre de Béarn (Francia), este año el 17 de agosto.
Con motivo de Santa Cecilia nos juntamos de nuevo en la Catedral, el 24 de noviembre, con las asociaciones musicales de Jaca para honrar a la patrona de los músicos, previamente habíamos hecho una pequeña ronda.
La tarde del 24 de diciembre la compartimos con nuestros mayores de la Residencia Santa Orosia. Un encuentro emotivo y cita obligada en nuestra agenda navideña anual.
Este año Aragón Tv se interesó nuevamente por nuestro trabajo y el 22 de noviembre se desplazó un equipo para grabar en la Residencia Universitaria entrevistas y varios villancicos. El 29 de diciembre todos estábamos frente al televisor viendo el programa “En ruta con la ciencia”. Nos gustó el resultado.
El 5 de mayo la rondalla realizó la grabación de nuestra colaboración en el disco que próximamente saldrá la luz de “Os Gaiters de Chaca”
El futuro del grupo solo está garantizado si se cuenta con una cantera y allí está nuestra Escuela de Folklore. Encomiable el trabajo y la dedicación de los profesores a lo largo del curso. Recordamos que contamos con las secciones de baile, canto, paloteao y este año hemos iniciado de rondalla pero a nivel interno. A los alumnos hay que darles la oportunidad de mostrar lo aprendido y sus avances, para eso está el Festival de Folklore “Virgen de la Cueva”, lo realizamos el 26 de mayo. Posteriormente, el 7 de junio, gala de fin de curso en el Palacio de Congresos. Ya en las puertas de la Navidad, el 16 de diciembre, gala navideña de nuestra escuela y esta vez en el Casino Unión Jaquesa con un salón especialmente ambientado al efecto.
A lo largo del 2019 buscamos dos ocasiones para juntarnos componentes activos y no activos: el 13 de abril y el 2 de noviembre, con ensayo y picoteo. Momentos de buen ambiente para el reencuentro y recuerdo de bailes, canciones, anécdotas, vivencias… Continuaremos con esta iniciativa.
Seguimos considerando fundamental la buena convivencia como la base que sustenta un colectivo como el nuestro. Al finalizar muchas de las actuaciones o ensayos hay un pretexto para compartir una bebida y algo de “picar”. Después de un verano muy intenso,  volvimos a organizar en septiembre, en Bailo, la denominada “comida fin de temporada” y esta vez también para despedir a Josemari antes de iniciar su “vuelta al mundo”. El 23 de noviembre tuvimos nuestra tradicional cena-aniversario, en el Restaurante del Hotel Jaqués. El 27 de diciembre, en la sede social,  cena “picoteo” de Navidad. Pero el año lo habíamos iniciado con un particular y divertido escape-room los días 4 y 5 de enero. Todos ellos son momentos necesarios para el encuentro, la distensión, las risas, los recuerdos… 
Y también estuvimos de boda, en la de Inma y Víctor el 14 de septiembre en la Catedral. Disfrutamos y compartimos la felicidad de la pareja.
Mantenemos convenio con el Ayuntamiento de Jaca y estamos presentes de forma activa en órganos locales de participación: Consejo Sectorial de Fiestas, Consejo Sectorial del Festival Folklórico, Consejo Sectorial de Cultura y Consejo Local de Participación Ciudadana, al que anualmente planteamos propuestas para ser incluidas en los presupuestos municipales. La Comarca de La Jacetania nos incluyó en sus programaciones musicales de verano y Navidad y colaboró para la difusión y promoción de nuestra  cultura en el exterior.  
Siempre decimos que todas estas actividades llevan tras de sí mucho trabajo. Un vestuario que hay que mantener y ampliar continuamente, y que debe seguir siendo una seña de identidad del Grupo. El equipo de sonido, pieza clave para que una actuación resulte de calidad. Los numerosos ensayos, indispensables, los cuales los hemos hecho en el Casino Unión Jaquesa, en el Centro Cultural La Paz y en la Secretaría. La difusión de nuestras actividades, con presencia en redes sociales, medios de comunicación y la edición del blog. Las distintas responsabilidades asignadas, como forma aumentar el nivel de participación de los componentes. La gestión y administración de una asociación como la nuestra, con las correspondientes reuniones de la Junta Directiva y de distintos grupos de trabajo.  
Por cierto, que la labor de estos grupos se ha centrado en la programación de espectáculos y presentaciones, organización de la documentación fotográfica o la indumentaria corporativa, realización de actividades formativas, diseño de los recuerdos y trofeos, edición de la newsletter “De Capazo”, organización de las Jornadas de Folklore y de los distintos “momentos gastronómicos”, etc.
Celebramos la Junta General el 20 de septiembre. Un momento para hacer balance, aprobar cuentas, recoger inquietudes y sugerencias, revisar nuestra organización interna y tomar impulso para una nueva temporada. Este año con renovación de la Junta Directiva.

Como cada año, son numerosas las propuestas que recibimos para participar en muy diversos eventos, siendo también bastantes las que debemos rechazar por incompatibilidad con otras actuaciones o con nuestros compromisos personales y profesionales.
Y así transcurrió el 2019. Un año intenso, con retos interesantes y con mucho trabajo realizado. Simplemente por curiosidad, hemos participado en 46 eventos y actividades.

Fernando Estallo

jueves, 30 de abril de 2020

Este año la ronda de "Los Mayos" es virtual - 2020




Ya estamos a 30 del abril cumplido...
¡Alégrate, Maya, que mayo ha venido!
Estos versos y más son los que se escucharían esta noche, como cada 30 de abril, por las calles de Jaca...
Pero el no poder rondar no quiere decir que este año nos quedemos sin nuestra tradicional Ronda de los Mayos, que se viene celebrando desde hace años en colaboración con la Escuela Municipal de Música y Danza de Jaca... así que os dejamos aquí el "Mayo del alba",preparado con mucho cariño por 40 de nuestros componentes, y 45 grabaciones realizadas desde casa.
Esperamos que lo disfrutéis, y recibamos mayo con el final del túnel a la vista...
#GFAAtodavíasequedaencasa


De la página de Facebook del GRUPO FOLKLÓRICO ALTO ARAGÓN DE JACA  (Sugerencia: vedlo a pantalla completa)

https://www.facebook.com/grupofolkloricoaltoaragon/videos/1086807711701400/

miércoles, 29 de abril de 2020

Crónica de un viaje extraordinario - 2020


Hemos traído en distintas ocasiones y espero que seguiremos haciéndolo, a personas de nuestro grupo que destacan en otras facetas  distintas del folklore. En esta ocasión el Diario del Alto Aragón de Huesca, recoge un artículo a toda página del viaje que José Mari y Susana realizaban y que tuvieron que dejar por la situación que nos envuelve. José Mari era nuestro presidente hasta fechas próximas a la partida. En estos tiempos en que viajar a lugares exóticos no parece raro en viajes de ocho o diez días, esta pareja decidió hacerlo durante siete meses. Las circunstancias les obligaron a volver sin acabar su periplo. Teniendo la suerte de tenerlos muy cerca, no dudamos que disfrutaremos de sus vivencias y nos enriquecerán con su anecdotario tan pronto como se suavice la situación. Nos alegramos de que hayan vuelto y estén tan saludables y llenos de vitalidad  como cuando partieron, o quizá más que entonces. Les damos la bienvenida esperando abrazarlos, justo después de que consigan hacerlo con su familia.

          Álvaro

CONSECUENCIAS DE LA COVID 19
Reportaje: José Mari Palacio y Susana Lacasa

"Lo más duro ha sido y es no haber podido estar con los nuestros todavía"
Esta pareja de turistas estaban en Laos cuando se declaró la pandemia, tuvieron que volver a Jaca de forma precipitada y ella ha retomado su trabajo como enfermera
CHUS SÁNCHEZ
27/04/2020

HUESCA.- José Mari Palacio tenía un proyecto en mente desde hace una década, quería dar la vuelta al mundo como mochilero y conocer otras realidades, distintos modos de vida y disfrutar de esos países y sus paisajes, pero tardó diez años en convencer a su mujer, Susana Lacasa, para que se sumara a la aventura y lo dejaran todo durante una larga temporada.
Su recorrido comenzó el 29 de septiembre de 2019 y partieron con la idea "de viajar durante varios meses -siempre cogiendo los vuelos en la misma dirección- a tantos países como nos diera tiempo o hasta que nos durara el dinero".
Desde entonces han recorrido Sudáfrica, Namibia, Botswana, Zimbabwe, India, Sri Lanka, Vietnam, Myanmar, Tailandia Camboya y Laos. 
Inicialmente tenían previsto volver para celebrar en Jaca el Viernes de Mayo, una fiesta en la que ambos participan y tienen gran arraigo, pero, "una vez estando allí decidimos apurar y alargar el viaje".
Sus siguientes destinos iban a ser "Filipinas, Indonesia y la costa este de Estados Unidos" y pensaban apurar la ruta hasta finales de mayo.
Pero en la última fase de su aventura se declaró la alerta mundial por el coronavirus, una pandemia sobre la que ya llevaban semanas pendientes . "Desde enero estábamos al tanto de todo lo que pasaba en Wuhan y China, seguíamos las noticias locales y estaban más preocupadas nuestras familias por lo que pudiera pasar que nosotros", y añaden que "en el sureste asiático todo estaba tranquilo, apenas había contagios".
Pero en pocos días la situación se aceleró, como sucedió en España, y relatan: "comenzaron a cerrar fronteras para extranjeros y ya descartamos ir a Singapur y Hong Kong," y después todo fue muy rápido y surgió la idea de volver a casa ya que -matizan- "nuestro objetivo era poder viajar, y si no nos íbamos a poder mover, no tenía ningún sentido quedarnos". Aun así, indican que por un momento, "llegamos a valorar la posibilidad de pasar los quince días que iba a durar la cuarentena en un lugar paradisiaco, descansando", algo que pronto descartaron.
Y prácticamente en ese momento comenzaron a cerrar la mochila. "Empezamos a barajar la idea el 13 o 14 de marzo", detallan, "hablamos con la embajada de España en Tailandia, encargada de toda esa zona, que se portó súper bien con nosotros y el 17 volábamos", y remarcan, "tomamos la decisión en el momento oportuno, como además no teníamos billete comprado como otras personas con las que coincidimos, nos era indistinto coger un vuelo u otro".
Hasta el momento del despegue, apostillan, "pasamos dos días de nervios e incluso hasta que no vimos que ya íbamos a salir y que la vuelta era definitiva, no avisamos a la familia". El vuelo que tomaron fue vía Rusia, "fue el último que salió del aeropuerto de Bangkok con ese destino" porque después se cerraron las fronteras.

Tras horas de viaje, el día 18 por la mañana aterrizaron en Madrid, donde la sensación fue muy extraña. "Casi daba miedo ver el aeropuerto tan vacío, sólo se oía la megafonía y teníamos que respetar la separación de dos metros y el resto de indicaciones", recuerdan.
Para la última parte del retorno, recorrer los casi 500 kilómetros que los separaban de Jaca, "cogimos un coche de alquiler y volvimos conduciendo", tras hacer una gran compra para los quince días de confinamiento que les esperaban, llegó lo más duro. "Fuimos a ver a nuestras familias, primero pasamos por Guasillo a ver a la de Chemari, nos costó mucho a todos mantener la distancia, no abrazarnos ni besarnos, nosotros somos del roce, y después nos acercamos a Barós -añade Susana-, donde pasamos un buen rato hablando con mi familia, mis padres y mi abuela, ellos desde el balcón de casa y nosotros en la calle".
Luego llegaron los quince días de confinamiento, que ambos valoran como un trámite positivo. "Nuestra adrenalina estaba al máximo y nos sirvieron para asentar emociones, recuperar la normalidad de hacernos la comida, dormir en la misma cama cada noche..." e indican, "lo más duro no fue volver dos meses antes, lo peor ha sido y es, no haber podido estar con los nuestros todavía, pero al menos hablamos por teléfono, hacemos videollamadas..., y sabemos que todos estamos bien".
Además han aprovechado este encierro para "valorar todavía más lo que tenemos aquí, y los medios con los que contamos y la cantidad de cosas de las que disponemos", y remarcan: "en países como Laos sólo cuentan con cuatro respiradores para toda la población".
Superadas esas dos semanas de confinamiento, Susana, enfermera de profesión, no dudó en volver. "No me lo pensé mucho, se necesitaba personal sanitario y yo estaba disponible".
Y al respecto apunta: "yo no me considero una heroína, disfruto con mi trabajo aunque ahora las condiciones sean muy distintas". Por contra, se pone en la piel de los pacientes, a los que valora porque son ellos quienes lo están pasando mal. "En pocos días han empezado a tratar con personal nuevo, que además lleva un disfraz, ya que solo se nos ven los ojos y casi todo es muy gestual, y además no pueden ver a sus familias".


EN FRASES

“La cuarentena nos ha
servido para asentar emociones”

“Pasamos dos días de nervios y hasta
 que no ibamos a salir y que la vuelta era 
definitiva, no avisamos a la familia”

“No me considero una heroína, disfruto
 con mitrabajo aunque ahora las 
condiciones sean muy distintas”

José Mari Palacio y Susana Lacasa


Diario del Alto Aragón 27 de Abril de 2020, pág 7