Los
Salterios de Jaca (2)
Enrique
Bayona Benedé
Músico de chiflo y salterio
La Hermandad de Santa Orosia actúa
En el libro de actas de la Hermandad de Santa Orosia, con fecha trece de enero de 1901, se refleja una decisión de la Junta que a la postre cambiaría la suerte de estos instrumentos y del dance en Jaca:
Dar
cuenta de haberse adquirido como propiedad de la Hermandad un salterio con su
correspondiente flauta, que los hermanos Ramón y Mariano Gairín Calvo, de
Caniás, cedieron generosamente para acompañar a los Bailadores en las
procesiones generales y a quien se recompensó el obsequio concediéndoles el
ingreso gratuito en la Hermandad como a su padre Celedonio Gairín y haciendo
entrega de un manto extraído de la urna de la Santa con tal objeto.
Libro de Actas de la Cofradía y Hermandad de Santa Orosia. Foto de la Real Cofradía de Santa Orosia de Jaca.
En Caniás todavía conservan recuerdo de este hecho. Coincide
básicamente con lo indicado en el acta de la Hermandad. Hablando con Antonio De
Miguel de casa “García” sabemos lo que recordaba un tío suyo que llegó a los
104 años:
“En Jaca se quedaron sin salterio y ya solo quedaba uno en Caniás y lo vinieron a buscar. Casa Jorge, antiguamente era una familia que hacía instrumentos y eran músicos. Incluso llegaron a hacer guitarras. La Hermandad les regaló un manto”.4
A la cabeza de la Hermandad estaban dos personajes importantes para la ciudad. El secretario era Dionisio Irigoyen, abogado y notario mayor de la Curia.
Concejal y miembro de muchas asociaciones religiosas de la ciudad, era hijo de una de las ilustres familias jacetanas con casa en la calle Mayor. Por otro lado, Dámaso Sangorrín era el Prior de la Hermandad y Canónigo Deán, historiador y autor del “Libro de la cadena del Concejo de Jaca”. La junta de la Hermandad se completaba con Antonio Generoso como Clavario y Pedro Tomás era el Romero Mayor.
El inicio del siglo XX fue de actividad renovadora y empuje
también para la Hermandad. Ya se hablaba de sustituir el viejo templete adosado
a la muralla por otro que realzara la fiesta. Se informa en la misma acta de
las gestiones que en Roma están en marcha para la confirmación del culto a
Santa Orosia por parte de la Sagrada Congregación de Ritos.
En ese momento deciden también disponer un salterio y flauta
en propiedad como solución a los problemas que ya atisbaban para contratar un
músico activo de forma estable.
No es casualidad que en el mismo año 1901 aparece en el “Heraldo de Aragón” una noticia mostrando que
los músicos tocaban un violín y un
salterio durante la procesión5. Lo que inicialmente puede parecer un
enriquecimiento de los recursos musicales del dance, creemos que en realidad
muestra ya los intentos y pruebas para mantener las melodías con combinaciones
y recursos hasta ahora inéditos.
No parecería adecuada una rondalla como solución en un
entorno de máxima sacralidad, con el cuerpo de Santa Orosia y las bandurrias a
pocos metros. Una solución “a la oscense”, utilizando a la Banda y colocando a
los bailadores detrás de la Santa tampoco la verían viable. Los bailadores van
siempre de cara a la urna y junto a ella.
Estando así las cosas, o se seguía con músicos de salterio o
a corto plazo desaparecería el dance. Y se optó por la posesión de los
instrumentos, tener la posibilidad de formar a los músicos y así asegurar su disponibilidad.
La Familia Gairín
En el acta de donación del salterio aparecen los hermanos
Ramón y Mariano Gairín Calvo. Tenían respectivamente 31 y 22 años. Su padre
Celedonio, nacido en 1838, tenía
entonces 63 años y falleció en 1902,
un año después de la donación del Salterio.
El hecho de una donación conjunta por parte de los dos
hermanos, y la inclusión de su padre en los beneficios, indica que realmente el
propietario de los instrumentos era Celedonio, y que sus hijos se estaban desprendiendo
de algo que para ellos ya no era útil.
Hablando con Dolores Gairín, nieta de Ramón y biznieta de Celedonio,
se confirma esta hipótesis:
Mi
madre me decía que su abuelo era muy inteligente (Celedonio). En aquellos años
dijeron “podríamos tener, comprar un chiflo para la Hermandad de Santa Orosia”
y alguien debió comentar que en Caniás hay un señor que es aficionado a hacer
chiflos. Se ve que le gustaba hacer chiflos y mataba las culebras y entonces con
la piel de las culebras los forraba. Pues le vamos a preguntar si nos quiere
hacer un chiflo y que nos cobre lo que sea y le preguntaron ... ¿Nos haría
usted un chiflo para la Hermandad de Santa Orosia, para el paloteau? y les dijo
que sí, claro. Le preguntaron qué tendrían que pagar y les dijo “no quiero
nada” y le contestaron ¿querría que le regaláramos un manto de los de Santa
Orosia? y él dijo, eso sí. Le dieron el manto y en mi casa siempre le hemos
tenido mucha fe. Mi casa se llamaba Casa Jorge y el señor que hizo el chiflo se
llamaba Celedonio Gairín. Él se dedicaba a trabajar las tierras. Sus hijos, no
me suena que fueran músicos o aficionados, y mira que mi madre era muy de
contarme todas las historias 6.
En la memoria familiar se mantiene la donación de la flauta,
aunque ya ha desaparecido lo relativo al salterio. En todo caso coincide con lo
reflejado en el acta de la Hermandad y nos apunta a Celedonio, ya al final de
sus días, como el dueño, lutier y posible músico de chiflo y salterio.
Celedonio
Gairín Pérez era natural de Casa Gairín de Baraguás (1838 -1902), nieto e hijo de Pablo
Gairín Lacasa y Pablo Gairín Estúa respectivamente, ambos también de Casa
Gairín. Su madre era Antonia Pérez Cañardo, de casa Pérez de Yebra de Basa. Los
abuelos maternos de Celedonio, Antonio Pérez y Mª Orosia Cañardo eran ambos
también naturales de Yebra.
Los padres de Celedonio se casan en 1831 en Yebra. Su padre Pablo, debió enviudar con todavía hijos pequeños
(entre ellos Celedonio), y un hermano de Pablo que era “tión”, y se llamaba Andrés,
contrae matrimonio en 1853 con
Ángela Pérez de Yebra. Vemos que en 1831
hay una boda con casa Pérez de Yebra, y en 1853
otra, lo que confirma la relación entre las dos casas cuando Celedonio era niño
en Baraguás.
Celedonio era el menor de 15 hermanos y se casó en 1867 a los 29 años con Melchora Calvo
Bandrés, de 15 años, y pasó a ser amo de Casa Jorge de Caniás.
Se ha rastreado los documentos familiares disponibles en archivos, y no se ha podido encontrar datos explícitos que indicaran que Celedonio o sus antepasados se dedicaran a la música, cosa por otra parte normal porque en este tipo de documentos (partidas de nacimiento, defunción, censos, actas matrimoniales ...) no se incluía esta información.
Pero podemos pasar al territorio de las hipótesis. La primera sugeriría que Celedonio encontró su afición y su salterio al llegar a Caniás con casi 30 años de edad. Parece difícil, pues para entonces llevaría ya 15 años con un medio de vida diferente al de labrador, (era hijo no heredero de su casa). Posiblemente su afición/ oficio de constructor ya estaría consolidada.
Casa Gairín de Baraguás. Foto Enrique BayonaOtra posibilidad es que la tradición y los instrumentos los hubiera heredado de sus mayores de casa Gairín de Baraguás. No sería extraño porque esa era la norma. A pocos kilómetros, en Sasal, la familia Mayor llevaba generaciones transmitiendo el oficio de músico de salterio de padres a hijos. A destacar también que en casa Gairín se ha documentado tradición musical 7.
Y la tercera posibilidad sería que hubiera decidido aprender
a construir y tocar instrumentos en contacto con la tradición del pueblo de su
madre, Yebra de Basa. Ahí iría para las fiestas y conocería a los músicos. Antepasados
de la familia Pérez llevan el apellido Mayor (concretamente su bisabuela), por
lo que lo emparenta con los Mayor de Sasal, mantenedores éstos en esos tiempos
de la tradición musical de Yebra de Basa. Con este entorno familiar, parece que
no tendría muchos problemas para aprender el oficio y construirse los
instrumentos necesarios.
En 1922 Apraiz entrevistó a Mariano Jiménez. Ese año fue el
primero que salió el dance de palos y único que tocó "Tomás Mayor. El Sr
Mariano, todavía aprendiz, explica en la entrevista el origen en Yebra del
nuevo dance, del nuevo músico y específicamente de los instrumentos. A
considerar si en ese momento se podía conservar todavía memoria de los primeros
propietarios del salterio, y de su origen familiar en Yebra de Basa9.
En todo caso, tendremos que esperar a tener más datos para
poder confirmar el origen de la tradición musical en la familia Gairín, de sus
instrumentos y de la validez o no de las hipótesis anteriores.
4 De Miguel, Antonio. “Casa García de Caniás” Autor Enrique Bayona 2022
5 Heraldo de Aragón, 28 de Junio de 1901.
6 GAIRÍN,
Dolores. “Casa Jorge de Caniás”.
Archivo Sonoro de Tradición Orosiana. Enrique Bayona/ José Ángel Pardo. 2017
7 DOCAMPO, Luis, “Casa Gairín de Baraguás”. Autor Javier Lacasta. 2023
9 Apaiz, Ángel, “Instrumentos de música
vasca en el Alto Aragón”. 1922
En
la revista LA ESTELA núm 50 (págs 102-105) de la Asoc. Sancho Ramírez de
Jaca