17 octubre, 2020

De una joven componente - 2020

 Así empecé y aquí estoy


Esta bonita historia comienza hace casi 11 años. Tantos años ya y casi ni me he dado cuenta de cuánto he crecido, de cuánto he madurado, de cuánto he aprendido y de todas las veces que me he reído a carcajada limpia desde que entré en este grupo que ya es como una segunda familia para mí. Y sí, oficialmente puedo decir que llevo más de la mitad de mi vida dedicándome a mi gran pasión, aunque bien es cierto que en mis inicios no me hizo gran ilusión todo este mundillo del folklore.

“Este año te voy a apuntar a jota y así bailarás como tu hermana.” “¿Qué? No, a esa cosa no me apuntes.” Así es como empezó todo, negándome completamente, pero mis intentos de oponerme a mi madre fueron completamente nulos. No mucho tiempo después llegó la primera clase.

No voy a mentir, al principio tenía bastante miedo. No conocía a nadie, todos los niños se sabían los bailes menos yo, la profesora me daba bastante respeto y tocar las castañuelas se me hacía la cosa más difícil del mundo; pero como se suele decir, tiempo al tiempo. Los siguientes días no fueron tan malos: ya me integraba algo más en el grupo, empezaba a conocer los pasos y me lo pasaba bien.

Tras muchos ensayos, esos niños y algunos que se engancharon algo más tarde acabaron convirtiéndose en mis grandes amigos y aún siguen a mi lado en esta gran aventura. Han estado conmigo en las actuaciones en el Parador de Oroel, en las galas de Navidad y en las actuaciones de fin de curso. Gracias a Nuria, Lucas, Paula y Mario. Gracias fatos, por todo.

Los años fueron pasando y eso de las jotas y las actuaciones ya nos era terreno conocido. Vamos a ser sinceros, nos creíamos un poco unos genios del folklore hasta que probamos a ir a uno de esos ensayos del grupo oficial hace cosa de tres años. ¡Ah, amigo!, ahí sí que nos dimos un buen batacazo. Aún me acuerdo de cómo llamábamos a todas esas jotas que no conocíamos: “la que no nos sabemos nº1”, “la que no nos sabemos nº2”, “la de las patadas”, “San Lorencín”… La cosa es que nos creíamos unos gallos cuando solamente habíamos salido del cascarón.

Pero no creáis que nos hemos quedado igual. Ya hemos sido partícipes en dos ediciones de los Festivales de Jaca, hemos rondado en los mayos, hemos estado en un montón de pueblos, nos hemos ido por España a bailar (y a hacer el canelo) e incluso algunos hemos pisado terreno internacional. No solo eso, ya dominamos todas esas jotas que nos eran de lo más complicado, ¡incluso Albalate! Y por supuesto, lo más importante: hemos sido bautizados más de una vez cuando ya estábamos planchando la oreja.

Y aquí seguimos aún, aprendiendo, ensayando, actuando, cantando y sobre todo: seguimos haciendo faterías siempre que podemos (que es casi siempre), ya que en este bonito grupo siempre estaremos bien. Así es como se siente uno en una familia. Así es como se siente uno en el Grupo Folklórico “Alto Aragón.”

Susana Otero

Las negritas en el texto son del blog.

Publicado en la newsletter del Grupo "De Capazo", núm 5 (Primer Trim. 2020)

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