viernes, 21 de junio de 2013

Décimas jornadas de folclore tradicional

Nota de prensa





Por décimo año consecutivo, el Grupo Folklórico Alto Aragón propone para estas fiestas de Jaca la celebración de las Jornadas de Folclore Tradicional Santa Orosia, en esta ocasión, con el grupo extremeño Chispa como invitado. La cita, que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Jaca, tendrá lugar el 29 de junio.
El Grupo Chispa realizará una pequeña ronda por las calles de la ciudad a las siete de la tarde y, media hora más tarde, actuará conjuntamente con el Grupo Folklórico Alto Aragón en la plaza de San Pedro.
Estas jornadas llegan a su décima edición. José María Palacio vicepresidente del grupo ha manifestado que el objetivo es que la gente vaya conociendo un poquito más del folclore de todo el país y que cada vez vaya conociendo más del de aquí.
María Brun, presidenta del grupo Alto Aragón de Jaca, ha deseado que “el folclore extremeño sea un aliciente más en las fiestas de Jaca, que les guste a todos los vecinos y visitantes”, con el objetivo de poder tener una jornada “bonita, animada y vistosa” como en ediciones anteriores.
Por su parte, el alcalde de Jaca, Víctor Barrio, ha remarcado que esta cita con el folclore en las fiestas es “esperada y valorada por el público de Jaca y visitante” y ha animado al Grupo Folklórico Alto Aragón a continuar con la labor que realizan a favor del folclore.
En agosto, el Grupo Folklórico Alto Aragón actuará en el Festival Folklórico Ciudad de Plasencia. El contar finalmente con el Grupo Chispa, de Plasencia (Cáceres) ha sido todo un “reto porque en los casi 38 años que lleva la asociación fundada no habíamos estado nunca ni tampoco habíamos podido traer a nadie de ahí (de Extremadura)”, ha remarcado Brun. Hasta la fecha, en estas jornadas se había mostrado folclore de Murcia, Castilla León, Castilla La Mancha, Asturias, Cantabria, Galicia o Ibiza.

miércoles, 5 de junio de 2013

Os Bayladós de Santa Orosia de Jaca

El regreso hace tres décadas de una tradición de cuatro siglos

Luisa PUEYO

JACA.- Hace tres décadas que Os Bayladós de Santa Orosia vuelven a acompañar con sus dances de castañuelas la reliquia de la patrona de Jaca en la procesión del 25 de junio. Con ellos regresó una tradición de más de cuatro siglos, recuperada por el Grupo Folklórico Alto Aragón. Los 30 años de consolidación en la fiesta de Os Bayladós ha hecho a este grupo de dance protagonista de una exposición, y del pregón de las próximas fiestas patronales.
La exposición, organizada por el Grupo Folklórico Alto Aragón y coordinada por uno de sus componentes y danzante de Os Bayladós, Julio Laín -uno de los 35 que han formado parte del grupo en estos 30 años-, mostraba textos alusivos a la existencia documentada de este grupo de dance desde principios del siglo XVII. Más en concreto, se indicaba que desde 1623, dos cuadrillas de mozos precedían con sus bailes a la urna con la reliquia de Santa Orosia. Un músico aportaba la melodía del chiflo y el ritmo del salterio, que reforzaban los danzantes con el repicar de sus castañuelas. “Con sus pulgarillas y cascaveladas, y galas blancas… vestidos de blanco y ceñidos con ricas vandas (sic) vistosas ligas y cubiertos con bonetes montañeses”, así se describe la imagen de aquellos primeros Bayladós.
Se explicaba asimismo que durante los siglos XVII y XVIII son dos los grupos de danzantes que bailan en los festejos de Santa Orosia. Uno estaría organizado por los labradores, agrupados en gremios y cofradías, y otro, por los pelaires u oficiales, lo que supone una imitación de la actual dualidad labradores-artesanos.
En el siglo XVIII, Alavés y La Sala (1702) repiten la descripción de la indumentaria de los danzantes y añaden que van “guarnecidos de curiosas lazadas y preciosas joyas, y calçados unos como borceguíes encascabelados, tañendo diestros las pulgarillas”.
A mediados del XIX uno de los grupos desapareció de la fiesta y el otro fue aguantando hasta 1921. Al año siguiente se suprimió el dance de castañuelas, y fue sustituido por el palotiau. “Se adoptaron “algunas formas y sonidos” del modelo de Yebra, pero el de Jaca “muy pronto se convirtió en algo singular y original dentro del panorama del dance aragonés”.

El grupo es parte relevante en todas las celebraciones de la patrona de Jaca

Dos fueron las tentativas de recobrar a los danzantes de castañuelas antes de que, por fin, el Grupo Alto Aragón, tuviera éxito en esta empresa. La primera ocasión fue en 1942, y supuso por primera vez la participación conjunta del dance de castañuelas y el palotiau. El intento tuvo poco recorrido, 3 ó 4 años, si bien invitó a refrescar la memoria sobre estos bailadores. La segunda intentona, dos décadas después, fue todavía menos exitosa: aunque una fotografía deja constancia de la formación del grupo, éste no llegó a salir en la procesión.
El reto para los componentes del Grupo Folklórico Alto Aragón que en 1978 decidieron indagar en esta tradición estaba claro: había que hurgar en toda suerte de fuentes documentales y, a ser posible, dar con testimonios de quienes conocieron, y no habían olvidado, el dance de castañuelas. A ello les animaba, con palabras y la aportación de valiosas pistas, el entonces canónigo archivero de la Catedral, Juan Francisco Aznárez. Un año después Os Bayladós regresaban a la fiesta. Desde entonces son fieles a esta cita, a la que acuden ataviados con calzón y chaquetilla de piqué blanco “adornados con galones polícromos y pasamanería de seda y oro”. Llevan “cascabeles en los antebrazos y al lado de las aberturas de los calzones” y “camisa blanca con cuello de tirilla, marinetas y medias blancas, fajas de estambre de color azul o rojo, mantón de seda recogido en bandas atado a un costado, alpargatas miñoneras y un clavel en la boca. En las piernas, ligas decoradas con curiosos bordados y en la cabeza, un bonete montañés profusamente adornado, a la manera como lo describen los documentos del siglo XVIII”.
Retomar este dance supuso también revitalizar los instrumentos con que se interpreta, el chiflo o flauta de tres agujeros -lo que permite tocarla con una sola mano- para la melodía y el salterio, o tambor de cuerdas, con que el mismo músico marca el ritmo. El modelo a partir del cual se han construido los actuales salterios es el viejo instrumento, de fecha desconocida y perteneciente a la Real Hermandad de Santa Orosia, custodiado en la Catedral. Las castañuelas son copia de los únicos ejemplares antiguos hallados en Jaca, los de la Huerta Paleta.
En cuanto al repertorio está compuesto por “Las viñetas”, “Mantos”, “Cruceros”, Sinués”, “Romeros”, “Yebra”, “Pulgaretas”, “Vísperas”, “Pedro Gil”, “A Rosa” y “Bayladós”, mudanzas o bailes que “se interpretan de forma continua, sin respiro alguno”, durante la procesión de Santa Orosia.
Os Bayladós son parte relevante en las celebraciones de Santa Orosia en Jaca, tanto en la procesión del día 25, como en el Domingo de la Trinidad y el día de San Juan, fechas en las que acompañan a los romeros. El 24 de junio figuran también en la tradición de la Vigilia de la Patrona, recuperada en 2008, y de gran atractivo porque los dances se desarrollan junto al altar mayor de la Catedral.


martes, 4 de junio de 2013

Pepa Millán, experta en ropajes de Jacetania y Alto Gállego

“Cada traje tiene encanto y nos ayuda a comprender mejor una forma de vida”

RICARDO GRASA



JACA.- Pepa Millán sobresale como una de las grandes investigadoras de las indumentarias tradicionales
de la Jacetania y el Alto Gállego. Su última ponencia tuvo lugar en Villanúa, promovida por la Asociación “El Hachar” y versó sobre la evolución entre los siglos XVIII y XX. Articulista y conferenciante, Millán se esfuerza al máximo para dar a conocer la cultura tradicional, bien como miembro del Grupo Folklórico Alto Aragón o en calidad de coordinadora de las exposiciones del Festival Folklórico de los Pirineos y asesora en los talleres de costura del Primer Viernes de Mayo.
Los trajes de la Jacetania y el Alto Gállego “se caracterizan por el uso de telas de abrigo como paños, estameñas, lanas para las prendas exteriores (sayas, calzones o chalecos), y de lienzo tejido en las casas o algodón para las prendas interiores (camisas, marinetas, enaguas)”, explicó Millán, quien observa “semejanzas” con el ropaje del Maestrazgo, por el clima, y el del Cantábrico, por el Camino de Santiago.
En la charla habló de prendas muy antiguas, como el bancal o la mantilla de iglesia, la capa y el pañuelo coronario, y de conjuntos completos procedentes de Ansó y Hecho, los pueblos que, según Millán, “mejor han conservado” su historia en forma de traje. En el Serrablo, el reconocimiento se lo llevan Sallent de
Gállego y Yebra de Basa. En ambas comarcas, hubo un tiempo en que estos ropajes “se consideraban trapos viejos que se utilizaban para cualquier cosa o se deshacían para aprovechar la tela”, comentó la jaquesa. Todo cambió cuando apareció la gente de la ciudad, “dispuesta a llevarse
cosas por cuatro perras, para luego venderlas o lucirlas”. “Desde entonces, se sabe que tienen un tesoro, que guardan una parte de la historia de la familia y se lucen”, reveló.
En cuanto los colores, Millán manifestó que los más utilizados eran los “tonos oscuros”, como el negro, el marrón, el azul, los grises o el morado, “tanto lisos, como con algunos retoques”. Es cierto que los colores vivos, como el amarillo mostaza o el rojo, tienen su cuota de protagonismo “en sayas y sobretodo, en refajos”, pero no es lo habitual.
Para conocer a fondo el vestir del Pirineo occidental, recomienda tomar parte en las celebraciones típicas, como las procesiones de Santa Orosia en Jaca, y acudir a los museos del Traje de Ansó y el etnológico de Hecho, en la Jacetania, y los museos Ángel Orensanz de Sabiñánigo y el etnológico de Búbal, en el Serrablo. “La largura de la camisa del hombre o los pliegues de la faldas” seguro que llaman la atención.
La recuperación de los trajes marcha por buen camino gracias al interés mostrado desde entidades como “El Hachar” y a la voluntad de sus integrantes por buscar información y hacer los ropajes “lo más semejante posible” a los originales, “aunque en algunos casos, se ceda y utilicen tejidos más vistosos, hombreras o cancanes”, lamentó.
“Al público, en general, le gusta admirar los trajes, pero no valora el trabajo que lleva su mantenimiento, la mayoría de las veces por desconocimiento”, dijo la investigadora. Ése sería el caso del Día del Traje Ansotano a causa de que muchos visitantes “desconocen” que los vecinos “empiezan a vestirse de madrugada” y no se hacen a la idea de tener que “secar, cepillar, lavar y almidonar”.
Si se le pregunta a Millán por su traje favorito, le resulta difícil elegir uno. “Todos tienen su encanto y cada uno ellos te ayuda a comprender mejor una forma de vida que no hemos conocido”, afirmó la jaquesa, que guarda un lógico “cariño” por las prendas de su colección particular.
A la hora de aconsejar en la confección de un traje, recomienda que su autora se ponga en la piel “de su abuela o su bisabuela”. Igualmente, un traje bien hecho “deberá ir acompañado de un buen peinado (pelo retirado y recogido en un moño” y un maquillaje nada excesivo”. Y por supuesto, “fuera los piercings”.