jueves, 30 de mayo de 2013

Rafael Pérez, uno de los fundadores, rememora sus viajes



El grupo “Alto Aragón”, exponente del folclore en un escenario sin fronteras

RICARDO GRASA


JACA.-  Uno de los más firmes propósitos del Grupo Folklórico “Alto Aragón” de Jaca es  “dar una visión del folclore aragonés” y “en particular, del de los valles pirenaicos”. Se lo toman al pie de la letra, aunque ello suponga recorrer medio mundo, como explicó uno de sus fundadores, Rafael Pérez, que estuvo presente en 12 de los 14 viajes organizados al extranjero.

Integrante de la actual rondalla del grupo “Alto Aragón”, Pérez conoce lo que es mostrar palotiaus y jotas, danzas y boleros, por América, África, Asia y Europa. Tan sólo se perdió dos viajes largos por trabajo y de los otros guarda recuerdos inolvidables, que componen un rico álbum internacional.
Entre las instantáneas, aparece una que nos traslada a Canadá en el año 2001. “Fuimos 30 personas, se hizo un desfile muy americano y uno de sus espectáculos fue un pasacalles”, recuerda Rafael, sobre lo que es una experiencia muy curiosa. No en vano “fue la primera y última vez que la rondalla fue en un remolque sentada” y, claro, “tocando tranquilamente”
.


Se trata de una fotografía difícil de imaginar para los jóvenes que aprendieron música en las Escuelas Pías, con el señor Barrón, a comienzos de los setenta. “Nos dijo que si queríamos aprender jotas de baile para poder acompañar a un grupo de la sección femenina, y en el momento que estás aprendiendo, igual te da aprender una canción que otra” afirma Pérez.
Aquello es el germen de lo que se llamó “La Rondalla y Jota de Jaca”, que reuniría a la base del grupo “Alto Aragón” de nuestros días. “Comenzamos a hacer actuaciones y, cuando llegó 1975, decidimos crear nuestro grupo”, señala el jaqués, que quería entrar a una entidad con “una seña de identidad y forma de ser propias”.
Apenas tres años mas tarde, los jacetanos volaron a Puerto Rico, en donde vivieron las Nochevieja de 1978 y el Año Nuevo de 1979. Un grupo que “se acababa de crear y tenía que pagar cuotas para comprar folios y bolígrafos, se pudo ir a Puerto Rico, estando donde está”, resalta Rafael de “un viaje que fue increíble  y muy bonito”.

Haciendo patria en Taiwán

Otro de los desplazamientos más positivos es el de 1999, a Taiwán, donde “la gente es maravillosa, te agasajan y te dan de todo”. Una de las anécdotas del viaje se produjo en una entrevista, en una radio. “Hablamos del grupo y nos preguntaron por lo más típico, la paella y los toros. Si hay que hacer patria, se hace”, dice el jaqués.


En el caso de Francia, los miembros del “Alto Aragón” se sienten “como en casa”, dado que la frontera está a 30 kilómetros. “En Olorón, ya nos conocen por las calles y nos saludan”, asegura Pérez. De lo vivido al otro lado de la frontera, rememora la asistencia a Dijon y a Confolens, “dos de los mejores festivales” galos, y el premio recibido en el primero de ellos.



Entre las señas de identidad del grupo está el conseguir cotas  impensables y marcar el camino de otros artistas. Es lo que se piensa al saber que el “Alto Aragón” actuó en la conocida sala “Pleyel”, en París, o el mítico Royal Albert Hall, en Londres, “cuando no había actuado allí ni Julio Iglesias”.
Los valses y las albadas característicos de la Jacetania se dieron a conocer además  “en un viaje fantástico a Nueva York”, con el desaparecido José Antonio Labordeta, que les acompañó igualmente a Marruecos. En otro viaje, en Bélgica, “no olvido que hablamos con Jiménez Abad”, recuerda Pérez, y que “a los pocos meses” al político jaqués “lo mataron”.
La trayectoria del grupo incluye otros viajes largos y muy exóticos, como “el de la folcloriada a Japón en 2000”, elegidos desde el CIOFF, y el referente a China, “que es digno de resaltar, ya que costó cinco millones de pesetas”, y Rafael, que trabaja en  Banesto, logró que esta entidad financiera  “diera una subvención de cuatro millones”.


“Todos los años, hay viajes pensados, pero luego salen o no”, asegura el jaqués, para el que, “ahora, es mas complicado, porque algunos festivales te hacen pagar una suscripción”. Pese a ello, las ganas de mostrar el folclore por el  mundo siguen intactas para Rafael y el “Alto Aragón”, que viajó a Alemania, Portugal u Holanda, en su día, y a gusto reharía las maletas.

Enlace a la noticia resumida en el "Diario del Alto Aragón " 26/05/2013